JEREZ, LA CIUDAD
Jerez es una ciudad con encantos especiales, con nombre propio. Hablar de Jerez es hablar de sus costumbres y tradiciones, de su gente, de su idiosincrasia. Para muchos países extranjeros Jerez es España, gracias a los vinos que han dado la vuelta al mundo con este nombre. Pero para ser justos, debemos mostrar también ese otro motivo por el que Jerez es diferente. Es un verdadero honor para Garvey presentarles ahora a
Jerez, la ciudad.
CAPUCHINOS
Este rincón jerezano se conoce por "Capuchinos" por el Convento que durante siglos se ha mantenido aqui en pie. Los padres capuchinos lo fundan en 1.661, aunque posteriormente con la Ley de Mendizábal tuvieron que abandonarlo. En 1.952 regresaron a Jerez aunque se lo encontraron en un estado deplorable. Hasta 1973 no se bendijo el nuevo templo. Actualmente, es la sede canónica de la hermandad de la Defensión, cuya imagen del crucificado fue traida del Monasterio de la Cartuja. Según cuenta la historia, llegó aquí por encargo vía marítima desde Valencia hasta el río Guadalete, un 14 de febrero de 1.795.
LA AVENIDA
Para los jerezanos es simplemente denominada "La Avenida" por ser el primer trazado de estas dimensiones que se construyó. La avenida lleva el nombre del rejoneador y ganadero, recientemente fallecido, Don Alvaro Domecq y Díez, en agradecimiento por su labor en la ciudad durante su legislatura como alcalde de la ciudad. El edificio que aparece en la foto es el del Consejo Regulador del Vino y del Brandy de Jerez.
PLAZA DEL CABALLO
Los monumentos al caballo son varios en nuestra ciudad, teniendo en cuenta que, después de los vinos, el caballo encuentra en Jerez su cuna. Esta pareja de equinos, lleva más de 30 años dando nombre a la plaza que se encuentra entre el recinto ferial y la plaza de toros, en plena Avenida Alcalde Alvaro Domecq.