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¿CUÁNDO
NACE EL BRANDY?
Respecto al momento exacto en que los bodegueros jerezanos
decidieron añejar sus aguardientes en vasijas de
roble y alumbrar por tanto, el que habría de ser
Brandy de Jerez, hay pequeñas discrepancias. No cabe
duda que durante los siglos XVI, XVII y XVIII ya existía
la costumbre entre las familias bodegueras y sus relaciones,
de consumir aguardientes de vino añejados.
Una tradición oral atribuye el nacimiento, como
negocio del Brandy de Jerez, a una larga demora en el embarque
de un pedido de aguardiente para Holanda; el aguardiente
reposó en botas de roble que habían contenido
vino jerezano, donde se añejó y tomó
nuevas cualidades de finura y sabor. En los mercados de
habla inglesa se le empieza a conocer como Spanish Brandy.
Encontramos referencia documental – en este caso
un “conocimiento de embarque” de la casa Garvey
– datado el 8 de mayo de 1858, que amparaba el envío
de Cádiz a Londres de una bota de Brandy.
Contemporáneamente, la casi totalidad de los criadores
y cosecheros de vino de la zona estaban añejando
en botas de roble, ya envinadas con distintos tipos de vino
de Jerez, cantidades apreciables de brandy y preparando
la comercialización de sus nuevos productos.
Se importan de diversos países los últimos
modelos de alambiques, las viejas alquitaras son puestas
a punto y la imaginación se pone al servicio de la
creación de nuevos nombres, de nuevas marcas. Poco
a poco, esta atractiva aventura del brandy de Jerez se va
perfilando como un éxito.
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