LA FAMILIA FUNDADORA: LOS GARVEY EN 1.780Hablar de la familia Garvey es hablar de 5 generaciones de incansables bodegueros. El fundador, William Garvey Power, tuvo únicamente 2 hijos de su matrimonio con la española Sebastiana Gómez Jiménez: Patricio y María Antonia. María Antonia no heredó participación en la Firma, o si la tuvo se la compró su hermano. María Antonia se casó con el coronel de Infantería Carlos Benvenuti. No obstante, nosotros vamos a prestar mayor atención a su hermano, Patricio Garvey Gómez, que al fin y al cabo, fue quien heredó la historia que empezó a escribir su padre y la que ahora le contamos.
William Garvey Power y el Jerez de entonces. “San Patricio nos guíe”.
El Jerez de 1.778
Por aquella época, Jerez era una ciudad de 29.198 personas, 3.356 casas, 440 bodegas, 8.000 aranzadas de viñas con 555 casas esparcidas a las que se les calculaban un gasto total de 434 reales anuales por aranzada, un valor de la misma de 150 ducados, rentabilidad del 3%, la carretada de uva de primera calidad a 18 pesos y un precio de 29 pesos – el peso son 15 reales- , 108’75 pesetas la bota de mosto.
Juan Hauríe, que con Cabeza de Aranda figuraban como máximos “extractores” – 1.006 y 1.025 botas – y mantenían una existencia de 13.333 botas que a 30 pesos suma 400.000 pesos, junto a Gordon, Herkón, Beigbeder, Lacoste, Roy, Romano, Ricker, Tagle, Rivero, Camacho, Susoney, Visley, Brickdale, Alenot, Menchaca, Pichern, los hermanos Vergara Vegas y Pedro López de Villegas componen la larga lista, compuesta tanto por nombres españoles como extranjeros.
Pero estos almacenes de vinos se vieron obligados a ser sustituidos por los grandes complejos bodegueros, dada la demanda que la exportación empezó a exigir. Así fue como se originaron las primeras construcciones de Bodegas, resultando fundamental para Jerez y sus vinos: el lugar adecuado para poder criarlos.
Empieza así a divulgarse la fama de Jerez por sus Bodegas y de esta forma comenzaron las primeras visitas turísticas a la ciudad. Los viajeros que llegaban paseaban por la calle larga - << la mejor de la ciudad >> - y por Arenal, Lancería, Plaza de Mercaderes (después Plateros) y de la Yerba, Laneros, Armas, Alquiladores, Corredera, Chancillería, Escribanos, Novias, Pedro Alonso, Cuesta de la Cárcel, Tornería, Francos, Por-vera, Algarbe; cruzaban la puerta de Rota, calle Sevilla, el Arco de Santiago, se hacían lenguas de la belleza de sus caballos y de la bondad indiscutible de sus vinos. Por ejemplo, el Mayor William Darlrymple en 1.777: “it is famous for horses and wall we call, sherries wine”.
William llega a Jerez
A William Garvey Power le resultó fascinante conocer la ciudad, recién llegado a Cádiz, en tanto se concluía la construcción de la Colegial – 1.778- y el Palacio del Marqués de Montana. Le gustaba contemplar, admirar las escaramuzas a caballo de la nobleza, los Manejos y la lidia de los toros, ya que la afición a las corridas “parece que es constitutivo de los jerezanos”; asistir a las óperas que, aunque estaban prohibidas, el Marqués de Valhermoso las organizaba en 1.780 en el Alcázar, del que era Alcaide y donde los << palcos primeros >> llegaron a valer 30 reales, cuando una botella de Jerez costaba en los bailes de Cádiz 4.
Pero si por algo se caracterizaba a William Garvey Power fue por su templanza. Era observador, estudiaba detenidamente las cosas que le llaman la atención y luego actuaba en relación a sus expectativas e inquietudes. Y cuidado, que los tiempos que corrían en aquella época eran difíciles, hablamos de un período de guerras que suponían para los negocios más que dificultades, sobre todo para quien como el joven Garvey emprendía un negocio de exportación del Sherry a Inglaterra e Irlanda. Éste era su sueño, exportar los vinos a su tierra natal. En 1.779 se declara la guerra a los ingleses que dura hasta 1.873, en la que se enciende otra contra los franceses. Esta situación no traía más que problemas y dificultades en el tráfico marítimo. Como pueden imaginarse, los franceses de Napoleón se bebieron lo que no está en los escritos.
Pese a todo, William Garvey está decidido y pone su máximo empeño y energía en que su Casa de Jerez salga adelante. Repasando el archivo, salen noticias de que, en 1.798, exporta vino con Gordon y, en 1.801 envía 50 cascos a New Hampshire. Sueña además con levantar una inmensa bodega, la más grande de la ciudad. Para ello se encomienda al santo patrono de Irlanda, San Patricio, quien si recuerdan, fue un consagrado obispo – año 432 – que supo convertir al cristianismo a toda la isla, ¿cabía mayor milagro?. William le prometió al santo que si le permitía levantar esas bodegas, llevarían su nombre. Y así fue, levantó la bodega más grande de la ciudad (aunque no llegó a verla terminada) y le puso San Patricio como también hizo con su primogénito. Sería ahora, su único hijo varón, Patricio Garvey, quien se encargaría de proseguir insistiendo en la sugestiva idea de su padre: criar los vinos y exportar en grandes cantidades.
William Garvey Power muere en su casa a los 68 años de edad, al lado de la bodega San Patricio y con el nombre del Santo Patrono en los labios, una tarde de otoño de 1.824.
El legado de la familia Garvey. Patricio Garvey Gómez al frente.
Menuda responsabilidad le había caído a Patricio. Su padre le había dejado en herencia el negocio de los vinos, con la esperanza de que, con tiempos mejores, realizara el sueño de exportar todo lo que a William le hubiese gustado en vida. Años antes de que su padre su muriera, Patricio se incorpora al trabajo con 26 años. Patricio había heredado de su padre la misma decisión, honradez total, hombría de bien, perseverancia en los reveses, voluntad inagotable en el trabajo, suerte y visión en el negocio de los vinos de Jerez. A todas estas virtudes, había que añadirle una dosis de imaginación que le convertía en un innovador perpetuo, un precursor adelantado a los de su época.
Además fue un hombre generoso como sus vinos. Le gustaba ocuparse de todo cuanto redundaba en beneficio de Jerez, la ciudad en la que nació y vivió, la ciudad a la que se sentía profundamente vinculado y de la que nada le era ajeno. Intervino así activamente en la consecución del ferrocarril << Jerez- Puerto >> - el 3º de España - << el trenito del vino >>, ya que facilitaba su embarque y que se inauguró por todo lo alto el 27 de junio de 1.854, un banquete de 2.000 comensales al aire libre.
Subvencionó también en buena parte la traída del agua potable de Tempul. Chorro abierto y alegría general el 16 de julio de 1.869. Y no habrá suscripción en la que no le veáis entregando reales como el que más.
En 1.826 se casó con una joven de familia francesa y de gran fortuna: María de los Ángeles Capdepón y Lacoste. Con ella tuvo familia numerosa, nada más y nada menos que 11 hijos, de los que murieron 4 y sobrevivieron 7.
Patricio, de entrada, concluyó la bodega San Patricio, la mayor de Jerez a lo largo de siglo y cuarto. Contaba 30.000 metros edificados de superficie y, cuentan que, era una bendición perder la vista en sus 166 metros de longitud. La “Arboledilla” de Sanlúcar medía algo menos que la de San Patricio. Con semejante gloria de bodegas compró viñas y mosto, botas por centenares, al par que las exportaciones de Patrick Garvey comenzaron a subir como la espuma.
La realidad es que en el decenio de los 40 y comienzo de los 50 del siglo pasado, Patricio Garvey se coloca, predominantemente, en el número uno de los exportadores del vino de Jerez. Y, ¿a qué se debe esta situación de privilegio? ¿Cuál es el secreto para que sus vinos se coticen y vendan con tal profusión? Cuestión de autenticidad, de no engañar jamás a nadie, de no exportar jamás un vino del que no pudiera enorgullecerse quien lo comprara, con los años más que sobrados para que el Jerez fuese un Jerez de verdad. Una crianza meticulosa, depurada, sobre la base de << soleras y criaderas >> - términos que resaltan ya en su inventario de 1.849 – con sus jarras contadas, bien administradas, ni media jarra de más. Nunca se sintió alentado por acumular libras, nunca se le ocurrió cambiar la cantidad por la calidad.
En 1.855, Patricio Garvey Gómez le da continuidad de sangre al negocio tal y como hizo su antecesor, incorporando a sus dos hijos mayores: Guillermo Garvey Capdepón y Patricio Garvey Capdepón, con 26 y 24 años respectivamente. Tras los actos notariales que otorgaban las participaciones a sus hijos, se funda la Sociedad Regular Colectiva << Patricio Garvey >>.
Pero siguiendo con el hallazgo en el mencionado archivo de la Casa, donde en cajas de madera pintadas de verde se conservan cuantos datos conciernen a Garvey , hay que destacar aquí el hecho por el que esta página web tiene su razón de ser: El brandy de Jerez de Patricio Garvey. Patricio había oído hablar a su padre que, a su venida a Jerez, funcionaban 7 fábricas de aguardiente que viajaba a las Indias en frasqueras de cristal, lo que le entusiasmó como irlandés que era por parte de padre, al recordar que en los viejos mitos irlandeses se decía que si un caballo mítico no quiere saltar una montaña de fuego, cubierta de aceros puntiagudos, se le proporciona un trago de una botella de aguardiente y el caballo toma fuerzas y salta. Así, hemos encontrado entre los documentos, uno que data del 8 de mayo de 1.858, embarque de la primera bota de brandy de Jerez con destino Londres (el documento puede verse en apartado de NOTICIAS)
Y es que la fama de San Patricio había llegado incluso al palacio real. En 1.862, Isabel II visita la bodega acompañada por los príncipes. Las crónicas de la época, hablaban de que la satisfacción con la que se marcharon Sus Majestades y del maravilloso aspecto que presentaba San Patricio.
Siguiendo con la descendencia de la familia Garvey, de sus tres hijos, Guillermo y José Garvey Capdepón permanecieron solteros; tan solo Patricio se casó con Consolación de la Mota y Velázquez-Gaztelu. Sus cuatro hijas se casaron todas:
1. María del Rosario con Ramón María de Sanjuán e Irigoyen, Marqués de San Juan, general Carlista a quien conoció en sus temporadas de Otoño en Puerto Real.
2. María de los Dolores con Francisco de Asís Medina Esquivel y Cabañas, Marqués de Esquivel.
3. María de los Ángeles con José López de Carrizosa y Pavón, Marqués del Mérito.
4. María de la Concepción con Gaspar de Atienza y Tello, Marqués de Paradas.
Abierto el testamento de Patricio Garvey Gómez, la Firma, en extremo sólida y pujante que transformaron en << Garvey y Compañía >>, pasaba a los dos hijos Guillermo y José, a excepción de algunas acciones a Patricio – al que compensó con fincas -, acciones que posteriormente después compraron los dos hermanos gerentes y dueños.
Guillermo, Patricio y José Garvey Capdepón.

En 1.880 el sector bodeguero se enfrenta a una situación de crisis. Los vinos de Jerez se vendían a 50 reales la arroba sin envase. Guillermo Garvey Capdepón será quien suceda a su padre junto a su hermano José, más conocido por Pepín. Así, Guillermo se reúne con los demás bodegueros de la ciudad para constituir en 1.889 la denominada Asociación General de Criadores y Exportadores de Jerez, en la que interviene muy activamente.
Al igual que sus antecesores, Guillermo fue un digno sucesor de quien fuera << el inolvidable don Patricio >>. Alto, coloradote, a sus 67 años con cabeza y bigote blancos. Un modelo de perfecto caballero, cristiano de verdad, jerezano hasta la médula de los huesos, amante de los pobres como el que más, quizá fuese la persona que hizo más limosnas en Jerez. La humanidad era para él una prolongación de la familia, caritativo en grado extremo. No conocía el orgullo. Estaba lleno de bondades, tal es así que cuentan sus descendientes que a pesar de que fue de los primeros en tener automóviles en España, dicen que se subía a coches de alquiler o al “milord” de José para no molestar al cochero: “¡pobrecillo – exclamaba – a lo mejor tiene algo que hacer!
Al morir Guillermo, toda su herencia pasó a su hermano José.
José Garvey Capdepón quedó soltero al igual que Guillermo. Patricio, el segundo de los hermanos, recibió el título de Conde de Garvey que le concede el Rey Alfonso XIII en 1.923. Se casó con Ana Maldonado y Urquiza, pero no tuvo descendencia. Este fue el motivo por el que dejó dicho título al nieto mayor de su hermana: Álvaro Dávila y Armero. En la actualidad, es doña Lourdes Dávila Ibarra quien lo posee.
A la muerte de José Garvey Capdepón heredaron el negocio sus sobrinos, hijos de sus hermanas. Estamos hablando de Luís y Blanca Medina Garvey, y de Ángela Sanjuán Garvey concretamente. << Garvey y Compañía >> se convierte en 1.913 en <
>. Tanto la Firma como el título de Conde de Garvey pasó a la rama femenina. Ya en 1.965 la sociedad se transforma de nuevo, ahora bajo el simple nombre de << Garvey, S.A. >>. En total son 104 accionistas, de los cuales el 98% pertenecían todavía a la familia Garvey.
En estos años Garvey vuelve a retomar fuerzas, un auge insospechado como en sus mejores tiempos del siglo XIX y las cuantiosísimas inversiones se suceden. A la par una intensa y bien orientada campaña de publicidad hace que Garvey esté presente en las más importantes exposiciones, ferias y certámenes del mundo, potencian enormemente la venta y hasta son premiados con el Mercurio de Oro en Italia.